sábado, junio 27

Lucina



Tenía entre sus trofeos de vida toda la colección de batallas y derrotas, nada se le escapaba de sus ojos de delfín y su instinto de serpiente, todo se le acomodaba entre los pliegues de una risa quieta y absolutamente todo lo no querido se le resbalaba con un simple soplo de ironía.
Así; lamía con lenta convicción todo aquello que le formaba un pasado y esperaba con la ingenuidad de un párvulo lo prometido.
Tenía oídos de ave de rapiña, por eso conoció absolutamente todas las penas ajenas que hizo suyas por el breve instante de cada hora, saboreando aquellas coincidencias de sus batallas y derrotas y celebrando aquellas victorias merecidas y no.
Soltera como ninguna virgen se reprochaba de vez en cuando la ausencia de aquel otro que le lavara las ganas y se entregaba con una convicción de ostra al inequívoco destino que su soledad le auguraba.
Se ganaba la vida en una mesita desvencijada, honor conferido por el aprecio infinito que Carmencita Rubio le tenía, de no haber sido por Lucina y sus augurios, nada del tesoro familiar quedaría bajo el colchón desvencijado de Carmencita.
Por eso, Lucina llegaba todos los días en punto de las 10 de la mañana al café
"la bola", encendía el primero de miles de cigarros largos y perfumados, con elegancia aristócrata alisaba un mantel blanquísimo, sobre él, acomodaba con una manía aprendida tres tazas de porcelana descolorida, un pocillo transparente, una cuchara de plata, un pomo con agua hirviendo, un saquito de yute con semillas negras que olían a café y una bolsita ruidosa con mentas verdes.
Y en cuestión de nada aparecía un alma en pena, hombre, mujer, adolescente o novia engañada a sentarse frente a ella.
Lucina saludaba con su instinto de serpiente al tiempo que sacudía las manos como espantando al miedo. Comenzaba su ritual, daba a elegir una de las tres tazas al humano angustiado, servía una cucharadita copeteada de granos negros, vertía suavemente el agua hirviendo y movía suavemente la mezcla negra y perfumada. Daba a beber su pócima y esperaba mientras daba hondos suspiros a su cigarro. Después, revolvía el asiento sobrante de la tacita y con un movimiento magistral, volteaba sobre un plato blanco y despostillado la tacita.
Mientras tanto, sus ojos de Delfín se volvían de agua al tiempo de regresar la taza hacia arriba y mirar las tantas líneas y figuras que se formaban dentro de la taza, mientras torcía la boca de un lado a otro.
Una mañana de Marzo, llegó antes de que Lucina terminara su ritual, una mujer distinta, por sus ropas y perfume dedujo que no era de los alrededores. Tenía los ojos tristes y las manos apretadas.
Lucina apuró su ritual cotidiano como queriendo ganarle una batalla a la muerte. Comenzó.
-Naciste en Febrero, eres Piscis con ascendente en Sagitario, combinación de la chingada-
-Te sientes sola, muy sola-
Dijo mientras le atravesaba sus ojos de Delfín en el centro del pecho.
- lloras, todos los días; lloras por un hombre.- hizo un silencio largo y repuso; -un hombre que no es con el que duermes-
La mujer se acomodó en la silla de palma y bajó la mirada como escondiendo un pudor añejo.
- Ah! tienes tres hijos pequeños, todos tienen el color de tus ojos ... son tu refugio y tu prisión.- Dijo Lucina contundente.
- Viajas cada cuando, viajas sonriente, regresas llorando, siempre llorando... tienes un dolor muy agrio en el alma... por el hombre que su nombre empieza con C, si, es una C...,lo reconoces?- dijo Lucina sin quitar los ojos de la taza.
La mujer extranjera tenía los ojos revueltos, la boca entre abierta y la espalda erguida como esperando ser atravesada por la mitad.
- No sabes como dejarlo, quieres, pero no puedes, lo intentas, pero siempre vuelves-
-Ah! veo un viaje largo, por el mar, mucho sol, mucha arena, no estás contenta con ese viaje, vas con L, si, su nombre empieza con L, lo identificas?, también van otras personas en ese viaje, personas que están ligadas a tu familia, no hay muy buena relación contigo, el viaje se hará aunque tu hagas todo lo posible por evitarlo-
-Ahí está el otra vez, siempre a tu lado, es guapo el cabrón, tienen buena cama...-
dijo casi en secreto.
La mujer hizo un movimiento con las manos en señal de alto. Lucina entonces se encontró con un rostro infinitamente triste.
-¿Qué es lo que quieres saber?- Dijo con la ternura de una abuela.
La mujer comenzó un relato sin respiro...
Yo... bueno... no se como decirlo... yo lo amo, nos amamos... bueno eso quiero creer, nos amamos... no hace mucho que volvimos a encontrarnos... bueno.... nunca hemos dejado de vernos... pero... si un tiempo dejamos de.... bueno.... de acostarnos.... es que yo, tengo que dejarlo, no puedo seguir con este dolor de no poder estar con él para siempre, es que mis hijos... mi esposo.... mi familia.... mi padre!!! ohhh!!! mi padre se muere de vergüenza... es que yo... no sé que hacer... mi esposo sospecha... mi suegra me espía... es que yo sólo quiero saber.... me habían hablado de usted... mi amiga Maruca me contó que usted la ayudó a recuperar a su marido, yo no creo en estas cosas,...bueno si creo, después de ver a Maruca tan feliz con su esposo, pero estoy desesperada, oiga... usted puede ayudarme a sacarme del corazón a este hombre?- Soltó de buena vez la mujer que ya tenía un semblante más suave después de vaciar sus penas...
Lucina que había fumado tres cigarros mientras escuchaba con los sus oídos de ave de rapiña, mordió una menta y moviendo la cabeza de un lado a otro soltó:
- Hay promesas que se hacen en la cama, promesas que salen desde allá abajo, que son dichas en la calentura del momento....promesas que se dicen bajo el eco de los besos, en un instante de lujuria y entusiasmo....si, se aman, no me queda duda, a su manera, pero se aman... de manera distinta, claro, el te ama como aman los hombres, y tu lo amas como aman las mujeres, el te ama con el pito bien parado, tu lo amas con el corazón destartalado.... tu esposo no sospecha, tu esposo lo sabe, pero prefiere hacerse el sordo... tu suegra no te espía, tu suegra te sigue los pasos muy cerca... tu amiga Maruca es feliz no porque tenga al marido con ella, es feliz porque está enamorada de un ex alumno de su marido... que importa… es feliz ¿no?...ah! si, te decía, las promesas son la prisión del amor, tu has prometido muchas veces amor eterno, él ha prometido tener ese amor, ah!! que pendejas somos las mujeres...-dijo Lucina mientras encendía otro cigarro y daba un vistazo más a la tacita con vetas zigzagueantes...- mira... ves aquí esta gota seca? es la promesa que hiciste de amarlo para siempre, de estar con él pase lo que pase, para siempre también.... Mírala que redonda, mírala que profunda, mírala que eterna... es como una lagrima… las promesas son como las lagrimas, son cadenas que se hacen en el universo, atas de manera infinita corazones a diestra y siniestra, ahh! es que la gente promete y promete y después no cumple, y aunque quiesiera cumplir, no siempre se puede, vamos... no siempre se puede...y el cosmos se llena de promesas encadenadas, sin cumplir... no puedes sacarlo de tu corazón por que lo tienes encadenado....
La mujer miró la gota y cerró los ojos como queriendo traer a su mente el instante exacto de su arrebato. Una lagrima igual de redonda, eterna e infinita se le escurrió hasta el borde de la boca. Sonrió como queriendo consolar su descuido.
-Yo no puedo sacarlo de tu corazón, vaya como carajos le hago, lo que si puedo es decirte como lo saques tu, claro si es que de verdad quieres sacarlo, ahh! Porque no quiero que después vengas a decirme que quieres tenerlo contigo de nuevo, como lo tienes ahora…encadenado…con dolor, sufriendo imposibles… porque lo puedes tener contigo pero sin promesas, sin prisiones, sin prisas ni protocolos. El amor es un acto de libertad insolente, es un acto de ser, no un convenio de te doy me das… aunque en la cama a veces resulte- dijo Lucina con la ironía serpenteándo.
Cada noche- continuó Lucina, - que te venga a la mente el pensamiento de ese hombre repetirás tres veces, “estás fuera y lejos de mi…”..... ahhh! Al principio duele, verás que duele, siete días, fíjate bien, siete días con sus noches, cada vez que te venga a la mente el dolor de amarle, repites tres veces… " estas fuera y lejos de mi...". Después, en un momento que tengas para ti, recuerda una a una las promesas hechas, y repítelas tres veces, diciendo su nombre seguido de “te devuelvo la promesa de…”. También duele eh? No vayas a pensar que no duele, devolver lo prometido duele, como chingados no!!… pero después renaces, después aprendes que el amor que duele no es amor, sino egoísmo, espejismo. Recuperas el gobierno de tus emociones y comprendes que el amor verdadero es el que se disfruta en el instante vivido, ni antes, ni después. En el aquí y ahora.
La mujer tenía el semblante relajado, 20 años menos sobre su media sonrisa y un suspiro ahogado repleto de promesas malgastadas.
Después de un largo silencio, la mujer preguntó cuando debía pagar por la consulta, a lo que Lucina con sus ojos de delfín, la voz llorona y resucitada...respondió:
-Nada… no me debes nada… Yo aún conservo una promesa que me ahoga, y de no ser por ti, no habría recordado la deuda que tengo con mi mañana.-
cieloazzul.
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19 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

Bravo Cristina.
Podría seguir leyendo horas y horas, me ha enganchado la historia.
Que arte tienes.
ERES UNA GRAN ESCRITORA.

Besos.

Gonzalo Vázquez Gabor dijo...

“… el amor que duele no es amor, sino egoísmo, espejismo…
el amor verdadero es el que se disfruta en el instante vivido, ni antes, ni después. En el aquí y ahora.
el amor es un acto de libertad insolente….”

Envolvente y atrapante. Una maravilla !!!
Pues, a traer deudas reprimidas
¡Hoy es un buen día para saber cumplir!
Besosvioletas cieloazul

janys dijo...

Hola Cielo azul; esta bella historia me hace reflexionar tantas cosas que en este momento vivo, así que gracias por eso. Me encanta leerte pues tus escritos reflejan esa parte tan humana, tan real de quienes habitamos el planeta; te mando un beso y gracias por tu visita; hasta pronto.

hirondelle dijo...

Un relato bellísimo en el que pueden contemplarse infinitas personas a lo largo de todos los tiempos cuando guardan silencio sobre sueños de amor.
Muy bonito
Un beso

Pepa dijo...

"...El amor es un acto de libertad insolente, es un acto de ser, no un convenio de te doy me das..! Cristina he seleccionado ese párrafo como hubiese podido seleccionar cualquier otro, porque todo,todo el relato es apasionante, es.. me ha llenado mucho.
Lo estaba leyendo y podía imaginarme perfectamente la escena, además tus palabras tan, tan especialmente mexicanas!! jajajaja,..chingada,pendejas.. le dan un toque especial y sobre todo, el fondo que de este escrito se puede sacar... el fondo que cada uno le puede dar...
Cristina realmente me ha gustado y mucho...Gracias por escribir cosas tan bonitas y tan llenas de mensajes..
Feliz domingo

LaU dijo...

El amor es libertad de uno y de dos, es ser y dejar ser ...

Bella historia, estupendo escrito

Besos querida Cristina

josealfonsomartínez dijo...

Contestándote:
Gracias por tu visita. Supongo que has llegado hasta mi calleja a través de Janys...
Sí... supongo que Adrián no lo olvidará y que, con el paso del tiempo irá a sustituirme en algunos menesteres, qué le vamos a hacer.
He garbeado, como puedes comprobar por tus espacios. También habrás visto que, en lo sucesivo, sabré de tí. Por mi lugar ya caminas. Celebro haberte encontrado.
Un beso.

Verbo... dijo...

Vaya !

Sabemos que mientras mas verbamos y pensamos su nombre, sus formas, etc. mas crece y se robustece en nuestros corazones,

cada recuerdo, un palmo y una cachetada,

otra vez,

cada recuerdo, un palmo, una cachetada, y cambiar el pensamiento,

El tiempo, es el cura memoria, hasta que olvidas.

Besos Cris ♥

PIZARR dijo...

Me gustan estas historias de mujeres Cielo, encierran tantos sentimientos y tanta vida que las leo de un tirón como si viera una película. Les pongo cara y cuando termino de leer me quedo con gans de más.

Un abrazo desde los Sueños

Juan de la Cruz Olariaga dijo...

Ay ... Cristina, estoy de pié aplaudiendo, porque querida mía, tenerme a mi sentado leyendo tan metido en la pantalla si es un logro. Maravilloso, extremadamente lindo, atrapante, claro, tocando temas que en algo a cada uno le debe rozar un poco. Una lindura. Digo yo ? cuando uno escribe con tanto realismo ... no mejor nada. Un beso mi querida de ojos verdes y quiero mas, mas y mas.

ZAYADITH HERNÁNDEZ dijo...

que hermoso...me ha gustado mucho porque hay muchos momentos que me parecieron biográficos...se presiente cuando hay pasión y cuando hay emoción...
Besitos.

Isabel Romana dijo...

Muy bonito, precioso y preciso relato, querida cristina. Qué cierto es que hay amores que no nos quitamos del corazón porque no queremos, porque seguimos queriendo estar ahí, atadas por promesas, por palabras... Ojala esa fórmula de repetir la ruptura de la promesa de resultado a la protagonistas... Un abrazo muy fuerte.

Mayte dijo...

Hermoso relato encarnado en tus letras preciosa...

Un abrazo enorme! :D

Aldabra dijo...

Es una maravilla de relato, me ha enganchado desde la primera línea. Está muy bien conseguido el ambiente. Me encanta la descripción de Lucina a través de los animales, original y gráfica.

¡enhorabuena!

biquiños,

calma dijo...

Cris Cris Cris ¡qué maravilla¡ estoy muda, obnubilada, seguro que tú sabes porqué... seguro.
Formidable amiga, estas historias son formidables... qué difícil es quedarme con unas cuantas como hablamos, no pienses que no lo recuerdo, si no pasa nada dentro de una semana operan a mi hija, después Cristina me pondré a ello si todavía quieres.
Estamos en contacto, mil besos

Luis Carlos dijo...

Puro color y sentimiento. Bien logrado, diría mejor: tejido y elaborado con cuerdas y tirillas que le arrancaste a tu corazón.
Me encantó leerte una vez más.

Luis Carlos
colordelamadera.blogspot.com

RECOMENZAR dijo...

me gusta lo que escribes y como lo mueves mientras las teclas te siguen y vos vas dándoles colores............
besos y flores para vos

yole dijo...

Estás cerca y dentro mío...
-dijo mi corazón a tu latido-.

Besos en gmail.

janys dijo...

Pasésólo a saludarte y para darte a conocer que estoy al pendiente de tu espacio y lo que en él redactas; un beso y hasta pronto.