viernes, diciembre 30

...Adiós 2011...

Cerró la puerta de su habitación y se miró completa en el reflejo de la ventana que siempre había estado ahí.
Por un instante tuvo la sensación de tener compañía, inmediatamente después se supo sola, tan sola como siempre había sentido estar.
Mientras se desvestía sintió un rumor soplarle la nuca, un sutil temblor le sacudió la memoria, cerró los ojos para dejarse invadir, una derrota pendiente le cerró los puños y una sonrisa victoriosa se le dibujó en el centro del estómago.
Hacer un recuento de lo vivido le era cotidiano, arrepentirse de lo no habido y de lo tenido eran sus nanas preferidas antes de dormir, pero ahora, que el año estaba a punto de terminar no tenía respiro para un repaso de tanto y nada.
Durante el año que estaba apunto de terminar había conocido a sus demonios desnudos, los que la habían encerrado en una ironía banal que la sostenía cada vez que cruzaba el portal de lo indebido, cada vez que algo no le cabía en su mano derecha y cada vez que tropezaba con el mismo cantar, también en este año había agotado todo el desdén por lo superfluo, todo el poder por lo prohibido y todo el sentir cubierto de buenas costumbres, pero así de repente, también, había descubierto una de las tantas mujeres que le habitan, se había mirado por primera vez frente a frente con la determinación por alzar sus sueños en la punta de su lengua para amar sin más que por derecho y convicción, entonces, un ejercito de luciérnagas le encendió las ganas mientras escribían en su contorno sin punto seguido…
Por el amor de tantos añosPor los regresos infinitosPor las despedidas interminablesPor las lagrimas indeleblesPor el tiempo entre tus brazosPor los sueños extraviadosPor las llaves de mi temploPor la tibieza de nuestra camaPor el pudor que nos diviertePor la hipocresía del perfumePor las tardes de silencioPor las traiciones benévolasPor las tardes de lluviaPor los lunes sin finalPor la seducción de las tentacionesPor la abundancia del quererPor el atrevido sudor entre mis piernasPor los encuentros insustituiblesPor la letra no escritaPor la palabra benditaPor el aroma de tu desairePor tu repentino amorPor la propiedad del besoPor las mañanas contigoPor la historia que nos descubrePor el dolor de las perdidasPor la magia de los recuerdosPor la tibieza de las reconciliacionesPor la determinación de seguirPor la alegría de tus sorpresasPor la acidez del enojoPor la brutalidad de los erroresPor la distancia que nos acercaPor las derrotas obligadasPor la sensación desamoradaPorque aveces no te quieroPor tu inacabable búsquedaPor la espera de tu regresoPor el exilio del atreversePor las canciones que me eresPor la sopa de fideoPor la necedad de tenernosPor la paz que me antojasPor mis poderes de brujaPor mi intuición divinaPor los jueves de quereresPor las amigas de toda la vidaPor la ocasión de estarPor que algún día no estaréPor la que dejé de serPor la que me estrena el sentirPor el secreto que me hilvanasPor la ternura de la miradaPor el amor que nos hacemosPor el espejo del bañoPor el destierro de mis antesPor el reconocimiento del ahoraPor la ruta de tu ombligoPor el suspiro del placerPor la sonrisa celestialPor los que me habitanPor los que les habitoPor los 365 días contigo y sin tiPorque quiero y a veces noPor lo que aún NO nos sucedePor el TE AMO que nos hace serGracias 2011

cieloazzul.
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domingo, octubre 31

Dos..


Volvieron a encontrarse después de haberse dicho adiós tantas veces.
Todo parecía ser como siempre, pero en ambos había una brecha inmensa de soledades profundas. Después de tenerse tantos días, de reconocerse en cada roce y en cada silencio, se olvidaron de la verdadera razón por la que se habían amado a pesar de las circunstancias.
Él tenía los ojos del color de las tristezas, sus manos estaban apretadas de tanto retener su pasado, su espalda encorvada de cargar tanta añoranza incompleta. Ella, tenía en sus ojos la nostalgia de las despedidas, las manos cerradas de tanto apretar, la espalda erguida para disimular.
Tanto amor les separaba irremediablemente y tanto sentir les partía en dos. Poco a poco se fueron conversando, poco a poco se hilvanaron de reproches y culpas redondas. Poco a poco se dieron cuenta que no había más para seguir.
La casa estaba llena de sueños incompletos, de entregas intensas, de besos y amor-amor.
- Antes de irte me dejas las llaves en la mesa- Dijo él sin mirarla.
Y ella junto con las llaves le dejó el resto del inmenso amor que le quedaba.


cieloazzul.
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lunes, mayo 24

Diminuta...




Mientras tuvo al hombre que amaba entre sus remilgos todo la hacía inmensa y grande, pero fue el día que su indiferencia empezó a tejerle tardes tristes que comenzó a hacerse pequeñita, casi invisible.
Después de vivir durante una década el amor redondo en complicidad con el hombre que había desatado en el contorno de su nombre la grandeza de las aventuras, después de comprender que lo que se ama también se pierde, después de lavarse con lagrimas el rastro de besos que le permanecían en el cuerpo, se olvidó del mundo y casi de él.
Después de intentar comprender las distintas formas en que ese hombre la amaba cotidianamente, después de aceptar que hay amores que de tanto amar terminan matando, después de silenciar para siempre el estruendo que en su alma se desataba con sólo recordar la voz de trueno de ese amor bendito, se borró la memoria con un lamento largo y cascabelero.
Cerró los ojos, apretó los dientes y los puños, aguantó la respiración hasta sentir que le explotaba el estómago y arrojó lo último que de él le quedaba hacia el infinito.
Se metió a la ducha por más de una hora, restregó con la furia de las tempestades la memoria del cuerpo y la razón de sus espasmos, perfumó con esencia de rosas los huecos donde aún quedaban retazos de pieles fundidas y se murió por dentro, de un respiro.
Se pintó con pétalos de violetas lilas el nombre de pila con que la bautizaron de niña y se acostó a dormir.

Ahora Diminuta cuando despierta no recuerda nada.
Ni siquiera lo inmensa que era de amor.



cieloazzul.
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viernes, enero 1

BIENVENIDO 2010!!!


Feliz 2010 queridos amigos y compañeros de vida!!!
Que el primer segundo de éste nuevo año haya significado el inicio de una abundante razón para ser felices!!!
Yo he terminado el 2009 con una alegría inmensa!!!
Me siento profundamente emocionada, alhagada y sobre todo motivada!
Gracias a
La voz de la palabra escrita Internacional
Por tan significativo honor!!!
Este no me sería tan especial si no lo comparto con ustedes, compañeros de ruta , emoción y palabra.

BIENVENIDO ERES 2010!!!
FELICIDADES A LOS GANADORES!
¡FELIZ AÑO NUEVO!ALICIA ROSELL.
(BILBAO, 31 DE DICIEMBRE DE 2009)
LA VOZ DE LA PALABRA ESCRITA INTERNACIONAL© L.V.D.L.P.E.I.- H.L.
Estimados todos:Hace apenas una hora he emitido y publicado en el Foro, la Relación de Relatos, Autores y seudónimos que han quedado los TREINTA primeros como ganadores absolutos del Concurso 'LVDLEPEI'.Ha sido un Concurso LIMPIO, donde quienes integran el JURADO aún no se conocen entre ellos. Me extenderé más y mejor en el 'Comunicado de Prensa' que emitiré dentro de unos días, pasadas las fiestas, para dar a conocer los nombres de los miembros que han conformado el INSIGNE JURADO, y otros detalles.
¡GRACIAS A TODOS POR PARTICIPAR Y FELICIDADES A LOS GANADORES!
¡FELIZ AÑO NUEVO 2010!
Este año verá la luz
la Primera Antología 'LVDLPEI' de Narrativa Corta Hispanoamericana.
PUNTOS -NOMBRE AUTOR/A (SEUDÓNIMO) -TÍTULO RELATOS
LOS TRES FINALISTAS DEL CONCURSO
38 JESÚS ANDRÉS P. REBOLLO ( ALCORALBO) EL MERCADER
37 GUSTAVO CRESTA (SUSURROS DE LA ALBORADA) ESTA LLUVIA MANSA
37 JUAN CARLOS RIVERA (EL CUENTERO MENOR) VISITACIÓN OLAY!... SIN PECADO CONCEBIDA
GUSTAVO CRESTA Y JUAN CARLOS RIVERA han quedado empatados.
RELACIÓN DE LOS 27 RESTANTES GANADORES
1 EDDA OTTONIERI (ALBANA) EN EL TEMPLO MILENARIO DE HACHEPSUT
2 ALEJANDRO FÉLIX RAIMUNDO (RR) CRISTO RESUCITADO
3 MARIO FROILAN REYES BECERRA (WARAIRA REPANO) EL NUEVO INQUILINO
4 FRANCISCO VARGAS FERNÁNDEZ (ALTAMIRANO) EL PLACER DEL SILENCIO
5 MICHAELANGELO BARNEZ (JUAN NOBLES) EL ÓMNIBUS
6 CÉSAR GASTÓN INSAURRALDE ( SAELIUS) ÉRASE LA MUERTE DE UNA LINEALIDAD
7 MARCELA VANMARK ( CLEPSIDRA) ESENCIA DE MUJER
8 ELOÍSA ECHEVERRÍA (MAD MAX) FANTASMA LIMPIANDO
9 ROSA LÍA CUELLO (GATARSIS) FILOSOFÍA PARA GATOS
10 ALEJO URDANETA ( EZEQUIEL) FOLLAJE INMENSO DE RUMORES
11 IMANOL CANEYADA PASCUAL (EL ESPINO DE FEREL) IS SO GOOD
12 BEATRIZ ALICIA DURÁN (BRUJA) LLUVIA
13 CARLOS LÓPEZ DZUR (FLORIS) MEMORIA DEL ULTRAJE DE FLORIS
14 EVA ISABEL RUIZ BARRIOS ( ODIN) MÍRALE LOS OJOS
15 RUDY ALFONZO GÓMEZ R. ( RUALGORI) NUEVOS CAMINOS
16 JAVIER LUQUE (ENRIC FUSTER) OCTUBRE, UN CRUEL ABRIL
17 ANTONIO TREJO ( INCONCLUSO MARTES 13) PARADOR CARRETERO
18 ANDREA YUNGBLUT (ANDREA MILANO) PENÉLOPE
19 CARMEN BERENICE BETANCOURT ( PETITE VIEILLE) RECOSTADA DESDE AQUÍ
20 OBED GONZÁLEZ M. (ADA PAULINA) RECUÉRDAME FRENTE A LA PROFUNDIDAD DE UN MAR VOLCADO
21 DOLORES ESPINOSA MÁRQUEZ (LORES MARTIN) SEGISMUNDO
22 ÁUREA LUCRECIA LÓPEZ QUILES (AUREALU) SETAS AMARILLAS
23 D. CRISTINA C. H. (CIELOAZZUL)

24 RICARDO CAMPOS RUELAS (LOCOCHÓN) UN POCO DE AMOR
25 MIGUEL ÁNGEL AGUILAR (MAAH) VIENTOS DE ARENA
26 RICARDO ARREGUI GNAUTIK (FINITO) LOS OFICIOS. EL OFICIO
27 Mª ELENA SOLÓRZANO (MARINELA) GIRASOLES DE PAPEL

miércoles, diciembre 30

Victoria...


Para Tati,
porque me ha movido el ánimo y se lo merece...
Te quiero amiga...
Cerró el cajón donde guardaba aquellos pendientes especiales, se miró al espejo y se supo viva.
El tiempo se le había instalado en el cuerpo, cada vivencia y cada sentir habían dejado una huella en forma de surco en alguna parte de su cuerpo y rostro, se miró las palmas de las manos y trató de encontrar una señal que le diera motivos para creer.
Afuera el trajín de la gente se confundía con el crujir de las horas, un año estaba a punto de terminar y Victoria aún no tenía claro lo que deseaba para si misma.
En cambio, se había pasado 365 días completos dando y completando el bienestar de todos los que conformaban su vida, esa vida concedida a todos, menos a ella.
Caminó despacio buscando sus zapatos de fiesta, aquellos con que los 12 centímetros de más le eran suficientes para sentirse capaz de rozar el cielo con la yema de los dedos, se perfumó el recuerdo y se sentó a esperar a que el reloj marcara la hora para recibir el amanecer de un nuevo año, para cerrar un tiempo que le había dejado entre sus asignaturas, las vivencias y el temblor oculto de los placeres silenciosos, también la espera interminable entre paredes blancas y una oración olvidada aún pegada en el contorno de sus labios, entre muchos sentires más que le impacientaban y sosegaban de vez en cuando el estar…
Cerró los ojos para recordar un sólo instante que le devolviera la fe y encontró escondido tras los adioses fallidos, un beso infinito, una caricia inmediata, un frenético desalojo de culpas y una ráfaga de segundos colmada de amor.
Dejó que las lágrimas se llevaran todo aquello que le estorbaba en la sonrisa y tosió mil maldiciones por los efectos de las despedidas, también un perdón.
Estiró las piernas, se alargó sobre el sillón que la abrazaba y sonrió para si misma mientras se limpiaba las lagrimas, se inventó un motivo para brindar con la copa de vino espumoso y se creyó el mañana, sin propósitos concretos, sin proyectos delineados, sin promesas fallecidas, sin urgencias ni despedidas.
Al fin y al cabo, la Esperanza la habitaba y el nuevo año la bautizaba.
Nadie más que ella sabía que lo inmediato era,
SER FELIZ...

FELIZ 2010 QUERIDOS AMIGOS, GRACIAS POR ACOMPAÑAR MIS SECRETOS A LO LARGO DE ESTE 2009.
LES QUIERO CON TODO MI CORAZÓN.
SEAN TAN FELICES COMO LO ANHELEN!
Cristina.
cieloazzul.
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domingo, agosto 30

Romualda...


Después de besarlo con la convicción más tierna, después de amarle con la pasión más renovada,
después de dibujarle un te quiero en la frente, después de tanto y tanto darse, Romualda se convenció que ese hombre no podía ser más que el mismo ángel con ojos de mentira y álma de villano.
Entonces, durante todo el trayecto de regreso a sus años, lloró con la sensación más lugubre y amarga, dibujó en el cielo un sinfin de reproches al mismo tiempo que un día le prestó un lienzo para jugar a creer en el amor.
Caminó despacio por un muelle que no le pertenecía, miró las olas de un mar que también lloraba sus desamores, contempló a la gente que iba y venía con sus corazones machacados y se volvió de aire. Se dejó llevar por el viento que le sacudía la despedida y en un breve soplo de aire salino se secó completa....
Hoy Romualda le llora al amor muerto...
ella misma lo ha matado.
cieloazzul.
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domingo, agosto 2

Lucrecia...

Para Tí amiga mía, T...
de letras y vida,
de cariños y batallas,
de siempre!
con toda mi admiración.
Cuando Lucrecia pudo descansar los ojos llenos de sueño sobre la almohada se sintió desvalida y abandonada.
Amar con los años encima no era precisamente lo más coloquial al cumplir los cincuenticinco, menos amar a un hombre que sin mucha perspicacia podría parecer cualquiera de sus hijos o en tal de las suertes, el nieto primero.
Por toda su vida de mujer común, se imaginó tener que sufrir por todo, menos por un amor que le rechinaba en sus dolencias y a la misma vez, le resucitaba lo más muerto de su cuerpo impávido.
Lo había conocido una tarde de quehaceres de dama abnegada, de esas tardes que sin mucho reclamo se le gana al tiempo entre los anaqueles de los cereales, los pasillos de los utensilios de cocina, entre los enfriadores de verduras y el mostrador de la carne.
De esas tardes en que por alguna razón biológica, los cabellos se rebelan a estar en su sitio, y una arruga nueva ha decidido hacerla de protagónico, de esas tardes que en los pies duelen los años y en el corazón el ayer.
Lucrecia había olvidado el arte de mirar de lado, el preciso instante de morderse un labio y sobre todo, el perfecto vaivén de las caderas que parecen decir entre su ulular, “ven, ven ven…”
A él la vida se le estrenaba imperiosa, debajo de sus jeans despintados y su camisa con rayones grises se adivinaba un cuerpo desierto, lleno de caricias ocasionales, uno que otro gemido de héroe y dos que tres rasguños sin importancia.
Que importa lo que a ambos les separaban los años y la experiencia vivida, dentro de un instante cualquiera, al universo se le ocurre una broma y el que la pille, la toma.
Para Lucrecia regresar al instante de aquella tarde, le servía para querer callar las tantas preguntas que se le amontonaban debajo de su camisón de mujer, ¿cuanto vale un segundo en la vida que sigue después de creerse viva?
Después de haberse tropezado en el pasillo de los lácteos, Lucrecia sintió una serpiente resbalarle por la espalda, cascabeleándole en la nuca haciéndola temblar al grado de soltar el queso bajo en grasas que sostenía en las manos, para verle rodar hasta los pies de plomo que le movieron el mundo y le cambiaron la vida.
Y él, con la agilidad de un lince, levantó y puso en sus manos con la más gorda de las sonrisas.
- Mil perdones, muchas gracias- Dijo ella con la voz de los años revueltos.
Y él con la voz de un guerrero en plena victoria, respondió con un cumplido.
- Para servirle My Darling, un placer-
Lucrecia no pudo más que soltar una media sonrisa de agrado y una mirada encendida del puro gusto de saber que aún quedaban hombres, no mayores, con exquisitas maneras.
Lo que sucedió después, no habría tenido importancia, de no ser porque al estar cubriendo la cuenta del supermercado, a Lucrecia en otro capricho del destino, se le cayó al suelo el monedero y una lluvia de monedas saltó por todo lo ancho y largo del pasillo, todas de un solo golpe rodaron en sentidos contrarios haciendo girar la vista de los presentes hasta cubrirla entera de miradas compasivas y una nube roja que la cubrió de los pies a la cabeza de vergüenza.
Nuevamente él, con la rapidez de un mago, se apresuró a juntar las monedas y ponerlas sobre la mano de Lucrecia que sonreía agradecida, como quien vuelve a encontrarse con un amigo de toda la vida.
-My Darling, otra vez un placer- Dijo él antes de que ella pudiera agradecer la gentileza, y ella en un arranque de maternidad genética, le estrecho en un abrazo y un beso con sabor a ternura, al tiempo que le susurraba muy cerca,
-Gracias, nuevamente gracias, no se que me pasa hoy que todo se me cae de las manos, la edad me está volviendo torpe-
-Yo diría que la edad la está volviendo más bella, supongo, lo digo porque lo que se ve, no se juzga- Dijo el respondiendo con un mohín que parecía sonrisa.
- Nuevamente gracias Joven, ha sido muy gentil- Dijo Lucrecia queriendo regresar el tiempo para recordar la más elemental de las seducciones.
-Mauricio Romero, a sus pies- Dijo aquel muchachito de cabello espeso y cuerpo de desierto.
-Lucrecia Belenguer, un placer- Y diciendo aquello, se volvió para arrastrar el carrito de sus prisas y caminar directo a su destino.
Pasó una semana en que Lucrecia no volvió al supermercado, una semana en la que entre quehacer y descanso, aparecía el rostro de aquel muchacho de ojos profundos y voz de guerrero para recorrerle por la espalda la misma serpiente cascabeleando hasta hacerla trastabillar.
El siguiente Lunes de obligados cumplidos, Lucrecia pasó sin hora fija a comprar lo necesario para la semana siguiente, y fue alzar los ojos en los lácteos que volvió a encontrarse con aquellos ojos profundos saltando de una marca de yogurt a otra como canturreándole a la suerte.
Por otra curiosa razón, Lucrecia parecía haber hecho un convenio con las trampas biológicas, y ese día, ni el cansancio en los pies ni el cabello rebelde se habían acordado de mostrarse, así que con la soltura de los ayeres lejanísimos se acercó y saludó con apenas un hilo de voz.
-Que suerte volverte a ver- Dijo con una timidez tan alegre, que seducía
-My Darling! -Soltó él con la frescura de un prado – suerte la mía que pensé que jamás volvería a verla-
-Oh! Que amable, tanto halago a mi edad, trastorna- Dijo ella con el pecho erguido y las curvas de su silueta ululando.
- Bendita edad la suya My Darling, que hace a las mujeres Diosas para amarlas y mujeres para bendecirlas- espetó no sólo con la voz, sino con ambas manos como dibujando letras.
- Oh Por Dios!, que exquisita juventud la tuya que te mantiene la mente fresca y la inspiración latiendo- Dijo Lucrecia queriendo patear los protocolos para soltarle una carcajada de vanidad austera.
- Y usted, vive por aquí cerca? O es que el destino me quiere poner un ángel con ojos de hada para que los lunes se me hagan más simpáticos y el yogurt sin fruta me sepa más dulce.- dijo él con la más efectiva de las sonrisas.
- Que va!, vivo al oeste, pero es aquí donde encuentro el queso sin grasa y la carne más fresca para cubrir los gustos y exigencia de los de casa. -Dijo ella sin apenas querer contar que tenía tres hijos casi de su misma edad y un marido que apenas le miraba de vez en cuando.
- Pues yo vivo justo al cruzar la calle, ahí, donde se ve la puerta abierta y mi fiel perro me espera sin perderme de vista- Dijo él, señalando en dirección exacta.
- Ya veo!, eso significa que es probable que cada lunes que venga a comprar lo propio tenga la suerte de encontrarte y saludarte- dijo Lucrecia apretándose el estómago con el borde del carrito del super.
-Pues es más probable que me encuentres, si un día, aunque no sea lunes, tocas a mi puerta- Dijo él con la familiaridad de los amigos de toda la vida.

Y Lucrecia tocó un día a esa puerta, no era lunes, tampoco era día festivo, era un día de esos, en que nuevamente el capricho biológico se vuelve un demonio interno, y se confabula con los pensamientos y entre ambos se encargan de atormentar las dudas, de barrer pretextos, de ahogar preguntas y bautizar las culpas, fue un día, en que la carne duele de tanto olvido, que los ojos arden de tanto no querer mirar, que las manos tiemblan por la ausencia de donde aferrarse y el corazón se convulsiona porque quiere seguir latiendo.

Fue un día tan especial, en que Lucrecia cerró los ojos para no sentir pena por su vientre olvidado, por las pecas en sus brazos, por la gravedad altanera de sus pechos y la aún redondez de su trasero, pero sobre todo, un día en que tuvo que cerrar los ojos, por creer que había olvidado como abandonar el cuerpo, flexionar las piernas, hacer la espalda un arco y gemir como si los años, apenas significaran haber vivido cincuenta años para comenzar de nuevo al lado de quien con la juventud entre las piernas, le restaba entre gemidos, los arrepentimientos.
cieloazzul.
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